Columnas > Arquitectura > 6 de septiembre de 2018

Cuidar el medioambiente y cuidar la economía al construir

Armando Gross habla sobre los costos de un proyecto de bioconstrucción

Existe el mito de que el valor del m2 de obra  en bioconstrucción es más caro que el convencional, ya que ese valor más adelante se amortizaría en el uso de la vivienda. El arquitecto Gross nos dice que eso no es real, y de ello depende que se realice un correcto proyecto arquitectónico.

Si pensamos que los suelos de la provincia de Córdoba son casi en un 90% utilizables para la construcción, podemos contar con un fuerte ahorro en materiales. El ítem de envolventes verticales (es decir, las paredes) tiene un impacto entre el 15 y el 18 % en el monto de obra. Si decidimos construir con tierra cruda, quincha, o cualquier otra técnica de bioconstrucción, el valor de ese material tiene que disminuir por lo menos un 15%. Si además proyectamos una vivienda con extraídos del mismo terreno o lugares cercanos, el costo es aún menor.

Es importante también que la persona que lo trabaje la arquitectura tenga asesoramiento o experiencia en el ámbito para lo que se proyecte pueda ser llevado a cabo en la obra.

Gross apunta que el monto de obra está directamente ligado al proyecto ejecutivo. A partir de una buena proyección podremos reducir la huella ecológica,  economizar en materiales, pensar en instancias colectivas de construcción (como las mingas) para llevar a cabo la vivienda. De esta forma la bioconstrucción se vuelve una alternativa para acercarnos al derecho de acceder a una vivienda propia.

 

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