Columnas > Arquitectura > 15 de noviembre de 2018

Ana Rascovsky. El espacio exterior como materia prima

Conocemos a Ana Rascovsky , quien dirige junto a su madre Irene Joselevich el estudio de arquitectura Planta. La arquitectura y el paisajismo son una constante en esta familia, y una tradición que va de padres a hijas e hijos cuando se trata de construir.

En este estudio trabajan en su mayoría mujeres, porque para ellas es importante equilibrar la balanza del mercado laboral que beneficia a los hombres. Se intenta que todas participen en todos los proyectos. “Lo que nosotras logramos así es que todas piensen, no que algunas piensen y otras hagan. De esa forma los proyectos mejoran. Eso hace más largo el proceso a veces, pero es más divertido. Y también, las chicas nuevas  que entran aprenden más rápido.” Este metodología de trabajo en equipo la experimentó en su paso por Holanda, en donde dentro de los estudios se concursa  por el mejor proyecto en equipos.

Pero además, al consultarle por las tecnologías que utilizan nos respondió que corresponden a las que aplican los carpinteros y herreros con los que trabajan. “No tenemos nada sofisticado como desarrollo industrializado. Más bien, nos basamos en los gremios con los que trabajamos.  Tenemos constructores con oficio, que pueden hacer este tipo de construcciones. Tanto en los oficios, como la naturaleza.” En el estudio tienen una larga tradición con el grupo de personas que intervienen  en la construcción, su madre trabajaba con sus padre, y ahora ellas trabajan con sus hijos.

El edificio Vilela

Para Ana, el universo de los espacios exteriores es materia prima.  Y dice que en esta región, podemos usar el espacio exterior más de lo que lo usamos. “En esta ciudad, aproximadamente el 75 % de los días ves el sol. Por lo menos 9 meses podes estar afuera, y es una propuesta  de vida que les hacemos a los clientes.” Esa propuesta se hace presente en este edificio particular y que ya es un sello de las arquitectas. “Lo que tiene más particular es el jardín vertical que envuelve la fachada de vidrio. Podes vivir en un tercer piso, y ver y sentir el perfume de las flores y los insectos y los pájaros como si estuvieras en una casa.”

Las vías de tren que dan a una de las medianeras podrían haber sido un problema, pero para las arquitectas fue encontrarse con un “río de aire” que viene desde la provincia hasta la capital, y de esa forma se incorporó y aprovechó la luminosidad. “Tenemos una tradición de plantas en la familia, mi madre es paisajista también. Tenemos mucha inclinación por las plantas. Este edificio fue pensado para que siempre hubiera flores en algún momento del año. Y que si bien, a las plantas se les caen las hojas en invierno, que no quede del todo pelado porque si no te ven completamente desde el exterior. Entones, la vegetación está pensada como un material de construcción más. Hablamos de la vegetación como si habláramos de las cualidades de un ladrillo.”

Supersudaca

Este colectivo surge en Rotterdam, a partir de una gran camada de latinoamericanos que confluyeron en un posgrado en el Berlage Institut por el año 2000. “Además de que el lenguaje nos unía, encontramos que era divertido juntarnos entre nosotros. Y lo primero que hicimos fue empezar a contarnos como eran nuestras ciudades, porque no conocíamos, nunca habíamos ido”.De esa forma, encontrando las diferencias y las similitudes se formaron intereses comunes. Desde que empezaron a hacer proyectos juntos, Supersudaca creció y lleva 20 años de trabajo en conjunto. “En el momento y con nuestra juventud, y con la situación en el mundo, éramos una especie de guerrilla urbana”.

  • Sobre Ana Rascovsky

Ana Rascovsky es arquitecta por la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la Universidad de Buenos Aires. Es una de las fundadoras de Supersudaca – Think Tank de arquitectura y urbanismo internacional. Actualmente codirige el estudio de arquitectura Planta junto a Irene Joselevich.

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